convoca a trabajar a todas las personas provenientes de cualquier ideología y procedencia social, bajo cuatro ejes principales:Diversidad, Tolerancia, Honestidad y Cultura de trabajo y sacrificio.
martes, 25 de noviembre de 2008
La Convención de los Derechos del Niño nos habla del interés superior del niño. Esta Convención fue ratificada por nuestro país por ley 23.849 del año 1988 e incorporada como tratado internacional a nuestro derecho interno. Con posterioridad en 1994 con la reforma de nuestra Constitucional Nacional fue incorporada a la ley fundamental como tantos otros tratados en su art. 75 inc. 22.
En una primera y rápida lectura ¿quién dudaría en afirmar que la sociedad en general apoyaría las decisiones que se tomaran teniendo como principio rector el interés superior del niño?
Pero como dice el refrán popular “del dicho al hecho hay un largo trecho”, cuando las medidas deben concretarse en la realidad este principio ya no es tan claro.
En su art. 3 inc. 1, la Convención sostiene:” En todas las medidas concernientes a los niños que tomen las instituciones públicas o privadas de bienestar social, los tribunales, las autoridades administrativas o los órganos legislativos, una consideración primordial a que se atenderá será el interés superior del niño.” Es decir, que en caso de colisión de intereses aquellos que deban tomar medidas en cada caso concreto (cualquiera sea el poder del estado al que pertenezcan) deberán hacer prevalecer el interés del niño.
Asimismo agrega, como para no dejar margen a dudas, en su art. 4 que:” Los Estados Partes adoptarán todas las medidas administrativas, legislativas y de otra índole para dar efectividad a los derechos reconocidos en la presente Convención…”.Es decir que para hacer efectivo este principio invita a los estados a adaptar su legislación, sus políticas públicas, en definitiva su accionar como estado para que los derechos reconocidos al niño sean efectivamente cumplidos por la comunidad y disfrutados por el niño.
Es importante, entonces definir de quién hablamos cuando nos referimos al “niño”. La Convención en su Art. 1 define como niño a “todo ser humano menor de dieciocho año de edad”.
A ello debemos agregar una aclaración especial relativa al tema, que nuestro país hizo al ratificar la citada Convención dentro de las cuatro reservas que realizó y que textualmente dice:”Con relación al art. 1 de la Convención sobre los Derechos del Niño, la República Argentina declara que el mismo debe interpretarse en el sentido que se entiende por niño todo ser humano desde el momento de su concepción y hasta los dieciocho años de edad.”
Con esta sencilla aclaración estamos hablando de la persona por nacer. Una persona con derechos, y esencialmente uno, el derecho a la vida. Los restantes derechos estarán condicionados a su nacimiento.
Entonces, si entendemos que desde el momento de la concepción, para nuestro país hay vida de un ser humano ¿que sería el aborto? Poner fin a la vida de una persona, de un niño.
El aborto puede producirse por causas naturales o provocadas (a través de sustancias y/o drogas, prácticas quirúrgicas, o golpes.).
En el plano legal nuestro Còdigo Penal en su art. 86 prevee dos situaciones en que no es “sancionable” la conducta del médico diplomado que practica el aborto con el consentimiento de la mujer encinta o su representante legal en el segundo inciso. El inciso 1 dispone:” si se ha hecho con el fin de evitar un peligro para la vida o la salud de la madre y si este peligro no puede ser evitado por otros medios. 2) si el embarazo proviene de una violación o de un atentado al pudor cometido sobre una mujer idiota o demente…”
Ambos incisos son contrarios al respeto por la dignidad humana, a la universalidad de los derechos humanos, al derecho de igualdad entre las personas sin distinción de raza, sexo, color, edad, condición física o psíquica, etc, sostenido por nuestra Constitución Nacional y los tratados y pactos internacionales incorporados a ella.
Si consideramos niño a la persona por nacer y prioritario su interés ¿no sería contradictorio considerar el interés de su mamá por encima del de él? Y aùn en situaciones de riesgo o enfermedades en las que se habla del “aborto terapéutico” es necesario recordar lo sostenido por la Declaraciòn de la Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires del 29 de julio de 1994 “…expresa a la comunidad su opinión sobre el aborto provocado…La vida humana empieza con la fecundación, esto es un hecho científico con demostración experimental; no se trata de un argumento metafísico o de una hipótesis teológica. En el momento de la fecundación, la unión de los pronúcleos femenino y masculino da lugar a un nuevo ser con su individualidad cromosónica y con la carga genética de sus progenitores. Si no se interrumpe su evolución, llegará con un desarrollo lineal, armónico y progresivo al nacimiento.”…”como consecuencia terminar deliberadamente con una vida humana incipiente es inaceptable. Representa un acto contra la medicina pues la única misión de cualquier médico es proteger y promover la vida humana, nunca destruírla…”
El Dr.Jorge Scala, abogado y profesor de bioética a nivel de maestría sostiene:” los avances científicos en la actualidad permiten que la mujer embarazada con una enfermedad muy grave, pueda proseguir con su embarazo por lo menos hasta un momento en el cual el niño pueda nacer y sobrevivir. Antes el límite eran 34 semanas de embarazo (7 ½ meses) pero en la actualidad muchos centros especializados logran ayudar a sobrevivir a bebes de hasta 500 o 600gramos ( 25-26 semanas o 6 meses de gestación). El mismo afirma que ya en 1951 el Congreso de Cirujanos del American Collage dijo:”todo el que hace un aborto terapéutico o ignora los métodos modernos para tratar las complicaciones de un embarazo o no quiere tomarse el tiempo para usarlos”.
Al inciso 2, le es aplicable lo ya expuesto pero además su fundamento es una reminiscencia de las antiguas teorías racistas, sostenidas por Hittler, por la cual se consideraba que para evitar la multiplicación o continuidad de una raza inferior, con deficiencias o malformaciones era conveniente la eliminación de ella o en este caso del concebido por una incapaz. Ello no se condice con las doctrinas sociales de post guerra, ni con las declaraciones sobre derechos humanos que tanto costó a la civilización consensuar.
La Convención de los Derechos del Niño como parte de nuestra Constitución Nacional debería cerrar el debate sobre la legalidad del aborto, caso contrario para que el aborto sea constitucional deberá reformarse nuestra Constitución y echar por tierra los pactos, acuerdos y tratados firmados por nuestro país.
El tema del aborto trae consigo una carga emocional muy grande, connotaciones religiosas, morales y cotidianas. Las situaciones en que generalmente se presenta o se plantea están teñidas por complejas circunstancias que tienden a confundir la realidad y hacer poco visibles las posibles alternativas al mismo.
Quizás sería importante empezar por entender que las situaciones de concepción de un ser humano llámese embarazos no deseados o violaciones, no hacen cambiar la esencia del aborto. La persona, el niño no se convierte en “cosa”, aunque la denominemos “células”, “feto” u de otra manera, sigue siendo una persona a la que se le arranca la vida.
Una persona con más debilidades e incapacidades que cualquiera porque justamente no puede defenderse, no puede ser escuchada y es más fácil “hacer como que no existe”, pero existe.
Muchas veces parece más sencillo deshacerse de “un problema” rápidamente, pero ¿Quién representa a ese niño que no pudo ni siquiera gritar?¿quién mide y atiende el trauma post aborto de esa mujer que lo recordará toda su vida? ¿es una solución para la mujer violada agregarle una muerte a su ya tremendo sufrimiento?¿con un aborto, se borra el trauma de la violación?
¿No somos acaso los “adultos responsables” los que debemos idear soluciones, alternativas y asistencia incluso en las cuestiones más graves que se presenten?.
Nos parece aterrador y espantoso que una madre asesine a su hijo después de nacer…¿y antes? …siempre existen excusas.
El aborto es una respuesta mezquina, para no complicarnos la vida, de los que quedan a cargo, de los responsables, de los que rodean una víctima que no está en condiciones muchas veces de decidir. Parece un acto simple, pero lleva consigo una carga de crueldad y de bestialidad infinita.
Los niños para tener la posibilidad de crecer, amar, jugar y aprender primero tienen que nacer, y eso, depende solo de los “grandes”.
Tendemos a buscar culpables externos de todo lo que nos pasa…pero alguien alguna vez dijo que para medir el grado de evolución de una civilización hay que observar cómo trata a los más débiles…
Carolina Bastard
Abogada-Mediadora
domingo, 3 de agosto de 2008
domingo, 13 de julio de 2008
miércoles, 9 de julio de 2008
EDUCAR: UNA TAREA EJEMPLIFICADORA
Sospecho que muchos compartirán mi aflicción sobre la decadencia de la educación. Todos, los que en mayor o menor medida hemos sido partícipes de la escolarización de futuros ciudadanos, sabemos que nos alejamos a pasos agigantados de aquella generación acádemica que generó en nuestro país dos premios Nobel en ciencias. Fuimos acreedores de las universidades más prestigiosas de Latinoamérica. ¿Qué nos pasó? ¿Quiénes son o fueron los responsables? Seguramente estarán pensando en una lista infinita de motivos para explicarlo y de culpables hacia los cuales dirigir la acusación. Personalmente pienso que todos formamos parte de esa lista, ya que tenemos la misma responsabilidad. Somos cómplices por no hacer, y dejar que otros hagan.
La educación es tarea fundamental de padres y docentes, es una idea ampliamente difundida y con la que aparentemente todos estamos de acuerdo. Pero la realidad es que a la hora de ponerla en práctica solemos pasarnos la pelota con tanta agilidad como los basquetbolistas de la NBA. Los padres relajados, a veces indiferentes, preocupados por las crisis, corriendo detrás de realizaciones personales o simplemente bienestar económico, luchando a capa y espada por nuestros espacios. Los docentes como representantes de una labor cada vez más desvalorizada, faltos de motivación, que llegan a las aulas en muchos casos como alternativa de una “salida laboral “. Somos todos víctimas y victimarios… Es por eso que surge el interrogante ¿Qué hacer? ¿Continuar buscando soluciones externas, atajos que nos liberen de responsabilidades?
No soy partícipe de la crítica sin construcción, es decir el limitarse a señalar las fallas sin apuntar soluciones, prefiero el hacer, el construir, el trabajo silencioso. Creo en los cambios que se generan desde adentro, que nacen en lo más cercano, en nuestras familias, en nuestros entornos laborales, y sociales, en el rol que cada uno desempeñe en la sociedad. Como decía Einsten “ El ejemplo no es una forma de enseñar, es la única”.
Pensemos en dar buenos ejemplos, los niños nos observan constantemente y copian nuestras actitudes, somos sus modelos a seguir, esto nos exige que empecemos a generar el verdadero cambio, empecemos por nosotros, no necesitamos más leyes, sólo tenemos que respetarlas y cumplirlas a rajatabla.. Después hablaremos de la cultura del trabajo, del esfuerzo, pero primero seamos coincidentes en el decir y en el hacer… Tal vez si nos involucramos y nos comprometemos en esta tarea ejemplificadora nuestras futuras generaciones puedan construir los cimientos de una Argentina diferente.
UNA MIRADA HACIA EL INTERIOIR
Ya es tiempo de hacer algo para revertir esta situación que sofoca uno de nuestros mayores regalos como nación, la pluralidad.
Por qué mirar siempre a Buenos Aires? Durante años, por no decir siglos, hemos mirado hacia afuera en busca de modelos, en cuestiones de arte y civilización primero fue Europa, luego Estados Unidos. No repitamos esta historia de exclusión al dejar de lado la vasta producción cultural que tiene nuestro territorio por limitarnos a observar lo que sucede en un “centro” que no nos representa más que cualquier otro punto de Argentina.
Muchos pensadores latinoamericanos desde hace tiempo nos invitan a construir una identidad y una cultura acorde a nuestro pasado y nuestras necesidades, a abandonar los cánones que nos fueron impuestos por naciones que poco tienen que ver con nuestra historia e identidad. Es por esto que surge el interrogante, por qué seguir por el mismo camino estéril de la imitación?
En esta época de globalización es necesario mantener vivas las diferencias, las riquezas que cada uno puede aportar a la escena mundial. Nuestro país tiene una gran variedad de paisajes, climas y aportes culturales, es tiempo de comenzar a mirar hacia este rico “interior” (una manera de decir no perteneciente a Buenos Aires) y a creer que el cambio está en cada uno de nosotros, empecemos a ver lo que nuestra Argentina tiene para mostrar, el arte es vocero de lo que nos pasa como seres humanos, como pueblo, escuchémoslo.
No es necesario tener grandes museos, o elegantes galerías para acercarnos al arte, basta con abrir los ojos y ver a nuestro alrededor, está en todas partes, no es necesario tener dinero, basta con un poco de imaginación y de ganas de decir lo que nos pasa, lo que nos preocupa, lo que nos motiva, y de compartirlo con alguien que nos quiera escuchar, que quiera comunicarse con nosotros, de un alma a la otra, sin mediaciones comerciales que sólo ponen barreras a algo que debiera ser inocente y puro.Valoremos el arte, porque el arte es nuestro refugio, nuestra defensa frente a este mundo cada vez más materialista, cada vez más comunicado y sin embargo solitario, es nuestra arma para mantenernos unidos como nación y como pueblo frente al avance de naciones totalitarias que sólo buscan aprovecharse de nosotros.Tengo esperanza de que encontremos nuestra propia manera de expresarnos como comunidad, que al hallar qué es lo que queremos decir y lo que nos identifica, no temamos decirlo en voz alta, en unirnos al gran coro de voces que debiera ser nuestro país. No nos dejemos amedrentar sólo porque los resultados sean distintos a las modas que imperan en la capital y en el mundo, esto no los hace menos válidos, tomemos como ventaja esta pureza que aun conservamos, esta imaginación e ingenio que nos
caracteriza y forjemos una nación más rica…todos los días.
LA OPORTUNIDAD HISTORICA DE ACTORES ANONIMOS
HABLANDO DE ADICCIONES..cuando la realidad supera la ficción
Un sujeto es un Ser Social por naturaleza, nace inmerso en una sociedad y se forma a su “imagen y semejanza”. Que le dice hoy la sociedad a un sujeto?: “Para ser, tenés que tener, tenés que consumir”. Ese mensaje se da de pequeño, pasamos de la muñeca “Barbie” de la primera infancia, al jean “Sólido, Koxis, o “levi´s”, de la adolescencia. Pasamos del yogurt “Actimel” a la cerveza “Quilmes” o al “Fernet con Coca”, porque la sociedad nos vende, y el qué consumimos simplemente depende de que edad tengamos. Qué pasó por el camino?, Cómo se instaló la idea de que la única manera de “tolerar” la realidad es consumiendo, es salir y abusar de las cosas, del alcohol, de la marihuana, etc.?
El aparato psíquico (la mente para que se entienda fácilmente), tiene un proceso de formación que concluye posteriormente al paso de la adolescencia. Hay una etapa (muy importante en esta conformación) que se llama Narcisismo (*), en donde básicamente el sujeto coloca toda la energía en si mismo y esto genera un pensamiento omnipotente del “todo lo puedo, no hay obstáculo que me impida llegar a donde quiero ir”, pero la realidad en algún momento de la vida dice: “si no mirás más allá de vos te quedás sólo”, y tenés que salir, mirar hacia fuera, y muchas veces esa realidad no es de nuestro agrado y nos frustramos porque las cosas no son tal y como las pensábamos. Si el sujeto no puede aprender de estas circunstancias, y no genera una idea de que la “vida no es siempre color de rosa”, no desarrolla la tolerancia a la frustración, y busca los caminos más cortos, los “atajos” para conseguir esa satisfacción que se le está negando en el momento.
Hoy uno de los principales problemas que tenemos es que no hay muchos adultos (que ya pasaron por esta experiencia), que le digan al joven en pleno desarrollo, en plena formación, en pleno aprendizaje: “las cosas pueden salir mal, y no importa, si te equivocas, podés mejorar para la próxima”. El adulto en general hoy no cumple el rol de generador de normas, de transmisor de reglas, se cree que si se es muy duro, se puede traumar al niño, y que si se es muy blando, también. Y se queda en un paréntesis apagado que no es ni una cosa ni la otra, se queda en un intermedio tibio, vacío de contenido, de significado, de palabras. No hay nada que genere más angustia en el psiquismo que la falta de significado; la transmisión de mensajes amorfos. El joven crece en este mundo adulto plagado de incoherencia, que ya es bastante difícil de entender para el propio adulto, cómo se lo podemos explicar a un joven? “Tomar alcohol hace mal…pero mamá si anoche en tu cumpleaños había más botellas de cerveza que adultos”. “No podés dormir?...tomate esto que me recomendó la vecina que es buenísimo!”. “Fumar trae cáncer de pulmón….pero si papá fuma desde que yo tengo uso de razón!”. “Las drogas “queman” el cerebro….pero compráte el jean L’evis porque si no, no existís”. Así crece el joven, en un mundo invadido de dobles mensajes, permanentes…eternos…en una sociedad en donde los adultos no sabemos como ser adulto. Cuando hablo de esto, siempre me gusta citar al Dr. Hugo Miguez(2), que explica esta cuestión tomando como ejemplo a Harry Potter. Harry es un niño mago que cuando nace sus padres fallecen, y es criado por unos tíos malvados que le hacen la vida imposible. Cuando crece se va a una escuela de magia, en donde la figura del director (un mago de mucho prestigio y experiencia llamado Dumblendore) aparece como una figura paterna que aconseja y acompaña a Harry en la dura tarea de crecer sin padres que lo acompañen. En el primer libro “Harry Potter y la piedra filosofal”, en un momento dado Harry se encuentra frente a un espejo que refleja los deseos más íntimos del ser, y ese espejo lo refleja junto a sus padres y feliz, cosa que le era por demás extraña al protagonista. Y se queda fascinado muchas horas frente al espejo que le devuelve la imagen de lo más anhelado, y vuelve día tras día a ver ese reflejo, totalmente irreal. Hasta que un día el maestro Dumbledore le aconseja: “Por soñar, no te olvides de vivir…”. Hugo Miguez concluye este ejemplo preguntándose, cuántos adultos hoy le dicen eso a un niño? No se trata de ser “aguafiestas”, se trata de generar este hecho tan importante que es tolerar que las cosas no siempre salen bien, no siempre el deseo se cumple. Hay que ir en búsqueda permanentemente del deseo, porque eso es motor de la vida, si el deseo se satisface de manera inmediata, se tapona, se paraliza, y eso hace que la vida pierda sentido, que no valga la pena. Hoy el límite de la adolescencia es la muerte. Es una frase fuerte, pero el adolescente vive al borde de manera permanente. Abusa del alcohol hasta desmayarse en un coma alcohólico, lo mezcla con energizantes y pastillas. Conduce ebrio. Se fuma un porro. Se arroja debajo de un tren y se filma con su celular, para “colgar” en un blog su “valentía”. El limite es la muerte, porque no hay nadie que le ponga un corte a esto, no hay nadie que le diga que hay un futuro, que no está todo perdido, y que la adolescencia pasa, y los malos momentos también. Lo único que sigue siendo evidente para el joven es la contradicción del mundo en que le tocó vivir.
La propuesta desde mis años de experiencia trabajando con adictos (8 años), escuchando cual es su malestar, sería la siguiente: El padre tiene que ser padre, el adulto tiene que ser adulto, ser padre no es ser amigo, ser adulto es poner límites y coherencia aquello que no lo tiene. No es pensar que uno trasmitiendo su propia experiencia le soluciona la vida a su hijo, la experiencia es algo que se adquiere transitándola y no se puede transmitir aquello por lo que es necesario atravesar. Pero la experiencia le da al adulto la posibilidad de aconsejar, de acompañar, y de ver que si su hijo esta equivocado en lo que hace, decirlo sin invadirlo, se trata entonces de reglar sin reprimir, de acompañar, sin invadir.
(1) Lic. Claudio Mate. Es Diplomado en Administración de Salud y Seguridad Social de la Universidad Nacional de La Plata desde 1991 y Licenciado en Psicología, egresado de la Universidad de Buenos Aires desde 1988. También acredita una Maestría en Administración de Salud y Seguridad Social, cursada en Instituto Universitario de la Fundación Isalud (1998). Desde marzo de 2002 ha sido Subsecretario de Atención a las Adicciones de la Provincia de Buenos Aires. Fue Ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires durante el año 2007.
(*) Narcisismo: “Introducción del narcisismo” es el primer texto en el que Freud desarrolla su posición en referencia al narcisismo. Así tenemos que “El narcisismo, en este sentido, no sería una perversión, sino el complemento libidinoso del egoísmo inherente a la pulsión de autoconservación, de la que justificadamente se atribuye una dosis todo ser vivo” (ibid. Pág. 71-72) O sea que el narcisismo estaría íntimamente ligado a las pulsiones yoicas o de autoconservación, las cuales serían lo opuesto a la libido de objeto o pulsiones sexuales. Entramos aquí en una première del dualismo que tanto defendió Freud. Dualismo que partiría de una concepción doble de la existencia biológica: un ser mortal, individual, que tendría como fin a sí mismo (autoconservación) y otro ser inmortal, plasma germinal que sería tan sólo un eslabón en la cadena de la vida (quizás más fácil de pensar en nuestros tiempos, con el desarrollo de la genética).
(2) Dr. Hugo Miguez. Graduado en Psicología en la Universidad de Buenos Aires, ha realizado estudios sociales en la Universidad Nacional de Costa Rica. Se desempeñó como director del Departamento de Investigación del Instituto Nacional sobre Alcoholismo y Fármacodependencia de Costa Rica y en dos oportunidades recibió el Premio Acta de Investigación para América latina. Desde 1986 es investigador del CONICET, y consultor de diversas agencias internacionales vinculadas a la investigación y educación, y de organismos dependientes de las Naciones Unidas. ic. Laura Markels. Psicóloga. Egresada de la Facultad de Psicología de Buenos Aires.
Integrante del Centro Provincial de Atención a las Adicciones de Coronel Pringles, dependiente del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, desde el año 2000 hasta la actualidadLic. Laura Markels. Psicóloga. Egresada de la Facultad de Psicología de Buenos Aires.
Integrante del Centro Provincial de Atención a las Adicciones de Coronel Pringles, dependiente del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, desde el año 2000 hasta la actualidad
CRISPADOS
Alberto Cuyeu
DEMOCRACIA ELECTORALISTA Y DEMOCRACIA PARTICIPATIVA
Asistimos a un proceso de democracia electoralista por el cual el ciudadano de la Nación deja de ser tal y pasa a ser solo un habitante que cada dos años es convocado a emitir su voto, como único acto de participación cívica. En muchos casos un voto pauperizado por las circunstancias económicas o influido por motivos personales poco asociados a la vida en comunidad. Un ejemplo de esto ultimo es el “voto cuota” de la década del 90. También es visible la falta de identidad de grupo. A la vista está que por lo único que hemos sido capaces de juntarnos como sociedad es por la defensa de lo más sagrado que supimos conseguir y defender………………… el bolsillo. El ejemplo de esto es el cacerolazo de la clases medias y altas cuando les acorralaron sus ahorros. Se soporta la corrupción, la miseria, los atropellos….. pero a no meterse con el bolsillo…
Pero ¿Cuál es la alternativa que tienen las personas comunes para cambiar la realidad? Se resume en dos palabras: COMPROMISO Y PARTICIPACIÓN.
La propuesta es simple, dejar de ser meros habitantes del territorio argentino para pasar a ser ciudadanos comprometidos con la realidad de su medio. Tomar responsabilidades en las cuales se deje de decir para pasar a hacer. Participar para dejar de quejarnos como práctica cotidiana para pasar a ser actores del cambio, en el lugar que a cada uno le toque o para lo que esté preparado, pero siempre participando. Debemos dejar de ser meros analistas y críticos de lo que nos pasa, y para eso los argentinos somos los mejores, para pasar a involucrarnos activamente en mejorar la calidad de vida del conjunto. Pensemos también que los cambios no son grandes revoluciones. Se comienza a cambiar desde lo más pequeño. Si mejoramos nuestro barrio, nuestro club, nuestros espacios de participación social, cultural y deportiva, si después seguimos por mejorar nuestra ciudad; de esa manera vamos a sembrar la semilla de un lugar mejor para vivir. No solo nosotros……… pensemos a largo plazo, pensemos en nuestro hijos y nietos. Que sean ellos los que cosechen los frutos de lo que nosotros hoy sembramos.
………
Lisandro Matzkin
"COMPROMETERSE Y PARTICIPAR"
Es por eso que nace Compromiso Pringles para que hombres, mujeres y jóvenes dejen de ver pasar lo que sucede desde la comodidad de su hogar y se comprometan a realizar los cambios necesarios para que nuestra ciudad recupere el empuje y crecimiento que supieron darle sus pioneros.
Tenemos que dejar de ser simples observadores y comenzar a escribir desde la participación una nueva historia para nuestro Coronel Pringles es nuestro compromiso no sólo para las futuras generaciones.
Las dictaduras militares hicieron que desapareciera una generación de argentinos, las políticas actuales están logrando que en nuestra ciudad gran parte de una nueva generación emigre hacia ciudades con mayores posibilidades laborales y de desarrollo. Si no podemos dar el golpe de timón a tiempo estaremos ante el peligro inminente de convertirnos en una ciudad en la que solo existan mayores y niños.
Es tiempo de un cambio, con participación, compromiso, transparencia y proyectos, ya es hora de que el ímpetu de una nueva generación tome las riendas de nuestro futuro.
martes, 8 de julio de 2008
BIEN COMUN Y DIALOGO
Llevamos sobre nuestras espaldas la experiencia y el peso de casi doscientos años de vida. Es cierto, que somos como niños de pecho si nos comparamos con otros países que han vivido mucho más. Pero eso, no nos excusa. Algo hemos aprendido en todo este tiempo transcurrido. Ya sabemos muy bien lo que sirve y lo que no sirve para construir un país como nos merecemos y necesitamos. En nuestras manos, en la de todos los habitantes, llamados a constituirnos en ciudadanos, está el gran desafío: re fundamos nuestro país o lo re fundimos!!!
Quiero compartir con ustedes estas reflexiones sobre Bien común y Diálogo hechas por nuestros Obispos reunidos en 92 Asamblea Plenaria en Noviembre de 2006. Estas ideas no han perdido vigencia por eso se las transcribo.
“El Bien común, es el ámbito necesario para el desarrollo de la dignidad de la persona humana y fundamento de la equidad en el crecimiento de la sociedad. El Bien Común es el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección. El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia nos recuerda que el Bien Común no consiste en la simple suma de los bienes particulares de cada sujeto del cuerpo social, y que la persona sola no puede encontrar realización en sí misma, prescindiendo de su ser «con» y «para» los demás. Por ello se hace necesario un amplio y sincero diálogo de toda la sociedad.
El diálogo es el gran instrumento de construcción y consolidación de la democracia. Los cristianos encontramos su fundamento en la Encarnación del Hijo de Dios que tomó, Él mismo, la iniciativa de hacerse como nosotros para venir a salvarnos. El compromiso de la Iglesia con el diálogo nace de la fe en Jesucristo y en la verdad del Evangelio. Esto nos obliga a priorizarlo en todos los órdenes de nuestra convivencia. Disposición que nos compromete en primer lugar a nosotros mismos como testigos de la fe que predicamos.
Fortaleciendo el diálogo podremos superar la excesiva fragmentación que debilita a nuestra sociedad y nos dispondremos a encontrar los consensos necesarios que nos ayuden a reafirmar nuestra identidad y crecer en la amistad social. Este camino, unido a un verdadero espíritu de reconciliación que nace de la verdad, se afirma en la justicia y se plenifica en el amor, es el que nos permitirá consolidar las instituciones de la Nación.
A pesar de los logros que, con el esfuerzo de muchos argentinos, hemos obtenido en estos últimos años, los niveles de pobreza, exclusión social e inequidad son todavía altos. Por lo tanto, es necesario que, viviendo con más austeridad nos preocupemos mucho más de los pobres y nos comprometamos con espíritu solidario a acrecentar la riqueza del país y a distribuirla con mayor equidad.
En el marco pastoral de nuestra Asamblea los invitamos a ejercer un mayor protagonismo en la construcción de la sociedad civil, que nos permita convertirnos en activos ciudadanos y asumir nuestra personal responsabilidad en la concreción de ese conjunto de condiciones que llamamos “Bien Común”.
Mario Castiglioni
* ( D.N.I. 22. 988. 513; sacerdote católico; email: mariocastiglioni@guamini.com.ar )