martes, 8 de julio de 2008

BIEN COMUN Y DIALOGO

Soy Mario Castiglioni* un pringlense que apasionado por la historia, intenta hacer su aporte para la construcción de una Nueva Argentina. El Bicentenario de la Revolución de Mayo que, Dios mediante, celebraremos en el año 2010; nos convoca y nos ofrece una gran oportunidad.

Llevamos sobre nuestras espaldas la experiencia y el peso de casi doscientos años de vida. Es cierto, que somos como niños de pecho si nos comparamos con otros países que han vivido mucho más. Pero eso, no nos excusa. Algo hemos aprendido en todo este tiempo transcurrido. Ya sabemos muy bien lo que sirve y lo que no sirve para construir un país como nos merecemos y necesitamos. En nuestras manos, en la de todos los habitantes, llamados a constituirnos en ciudadanos, está el gran desafío: re fundamos nuestro país o lo re fundimos!!!

Quiero compartir con ustedes estas reflexiones sobre Bien común y Diálogo hechas por nuestros Obispos reunidos en 92 Asamblea Plenaria en Noviembre de 2006. Estas ideas no han perdido vigencia por eso se las transcribo.

“El Bien común, es el ámbito necesario para el desarrollo de la dignidad de la persona humana y fundamento de la equidad en el crecimiento de la sociedad. El Bien Común es el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección. El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia nos recuerda que el Bien Común no consiste en la simple suma de los bienes particulares de cada sujeto del cuerpo social, y que la persona sola no puede encontrar realización en sí misma, prescindiendo de su ser «con» y «para» los demás. Por ello se hace necesario un amplio y sincero diálogo de toda la sociedad.

El diálogo es el gran instrumento de construcción y consolidación de la democracia. Los cristianos encontramos su fundamento en la Encarnación del Hijo de Dios que tomó, Él mismo, la iniciativa de hacerse como nosotros para venir a salvarnos. El compromiso de la Iglesia con el diálogo nace de la fe en Jesucristo y en la verdad del Evangelio. Esto nos obliga a priorizarlo en todos los órdenes de nuestra convivencia. Disposición que nos compromete en primer lugar a nosotros mismos como testigos de la fe que predicamos.

Fortaleciendo el diálogo podremos superar la excesiva fragmentación que debilita a nuestra sociedad y nos dispondremos a encontrar los consensos necesarios que nos ayuden a reafirmar nuestra identidad y crecer en la amistad social. Este camino, unido a un verdadero espíritu de reconciliación que nace de la verdad, se afirma en la justicia y se plenifica en el amor, es el que nos permitirá consolidar las instituciones de la Nación.

A pesar de los logros que, con el esfuerzo de muchos argentinos, hemos obtenido en estos últimos años, los niveles de pobreza, exclusión social e inequidad son todavía altos. Por lo tanto, es necesario que, viviendo con más austeridad nos preocupemos mucho más de los pobres y nos comprometamos con espíritu solidario a acrecentar la riqueza del país y a distribuirla con mayor equidad.

En el marco pastoral de nuestra Asamblea los invitamos a ejercer un mayor protagonismo en la construcción de la sociedad civil, que nos permita convertirnos en activos ciudadanos y asumir nuestra personal responsabilidad en la concreción de ese conjunto de condiciones que llamamos “Bien Común”.

Mario Castiglioni

* ( D.N.I. 22. 988. 513; sacerdote católico; email: mariocastiglioni@guamini.com.ar )

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