En cuestiones de arte y cultura pareciera que siempre es Buenos Aires el lugar que marca las tendencias y monopoliza las expresiones.
Ya es tiempo de hacer algo para revertir esta situación que sofoca uno de nuestros mayores regalos como nación, la pluralidad.
Por qué mirar siempre a Buenos Aires? Durante años, por no decir siglos, hemos mirado hacia afuera en busca de modelos, en cuestiones de arte y civilización primero fue Europa, luego Estados Unidos. No repitamos esta historia de exclusión al dejar de lado la vasta producción cultural que tiene nuestro territorio por limitarnos a observar lo que sucede en un “centro” que no nos representa más que cualquier otro punto de Argentina.
Muchos pensadores latinoamericanos desde hace tiempo nos invitan a construir una identidad y una cultura acorde a nuestro pasado y nuestras necesidades, a abandonar los cánones que nos fueron impuestos por naciones que poco tienen que ver con nuestra historia e identidad. Es por esto que surge el interrogante, por qué seguir por el mismo camino estéril de la imitación?
En esta época de globalización es necesario mantener vivas las diferencias, las riquezas que cada uno puede aportar a la escena mundial. Nuestro país tiene una gran variedad de paisajes, climas y aportes culturales, es tiempo de comenzar a mirar hacia este rico “interior” (una manera de decir no perteneciente a Buenos Aires) y a creer que el cambio está en cada uno de nosotros, empecemos a ver lo que nuestra Argentina tiene para mostrar, el arte es vocero de lo que nos pasa como seres humanos, como pueblo, escuchémoslo.
No es necesario tener grandes museos, o elegantes galerías para acercarnos al arte, basta con abrir los ojos y ver a nuestro alrededor, está en todas partes, no es necesario tener dinero, basta con un poco de imaginación y de ganas de decir lo que nos pasa, lo que nos preocupa, lo que nos motiva, y de compartirlo con alguien que nos quiera escuchar, que quiera comunicarse con nosotros, de un alma a la otra, sin mediaciones comerciales que sólo ponen barreras a algo que debiera ser inocente y puro.Valoremos el arte, porque el arte es nuestro refugio, nuestra defensa frente a este mundo cada vez más materialista, cada vez más comunicado y sin embargo solitario, es nuestra arma para mantenernos unidos como nación y como pueblo frente al avance de naciones totalitarias que sólo buscan aprovecharse de nosotros.Tengo esperanza de que encontremos nuestra propia manera de expresarnos como comunidad, que al hallar qué es lo que queremos decir y lo que nos identifica, no temamos decirlo en voz alta, en unirnos al gran coro de voces que debiera ser nuestro país. No nos dejemos amedrentar sólo porque los resultados sean distintos a las modas que imperan en la capital y en el mundo, esto no los hace menos válidos, tomemos como ventaja esta pureza que aun conservamos, esta imaginación e ingenio que nos
caracteriza y forjemos una nación más rica…todos los días.
Ya es tiempo de hacer algo para revertir esta situación que sofoca uno de nuestros mayores regalos como nación, la pluralidad.
Por qué mirar siempre a Buenos Aires? Durante años, por no decir siglos, hemos mirado hacia afuera en busca de modelos, en cuestiones de arte y civilización primero fue Europa, luego Estados Unidos. No repitamos esta historia de exclusión al dejar de lado la vasta producción cultural que tiene nuestro territorio por limitarnos a observar lo que sucede en un “centro” que no nos representa más que cualquier otro punto de Argentina.
Muchos pensadores latinoamericanos desde hace tiempo nos invitan a construir una identidad y una cultura acorde a nuestro pasado y nuestras necesidades, a abandonar los cánones que nos fueron impuestos por naciones que poco tienen que ver con nuestra historia e identidad. Es por esto que surge el interrogante, por qué seguir por el mismo camino estéril de la imitación?
En esta época de globalización es necesario mantener vivas las diferencias, las riquezas que cada uno puede aportar a la escena mundial. Nuestro país tiene una gran variedad de paisajes, climas y aportes culturales, es tiempo de comenzar a mirar hacia este rico “interior” (una manera de decir no perteneciente a Buenos Aires) y a creer que el cambio está en cada uno de nosotros, empecemos a ver lo que nuestra Argentina tiene para mostrar, el arte es vocero de lo que nos pasa como seres humanos, como pueblo, escuchémoslo.
No es necesario tener grandes museos, o elegantes galerías para acercarnos al arte, basta con abrir los ojos y ver a nuestro alrededor, está en todas partes, no es necesario tener dinero, basta con un poco de imaginación y de ganas de decir lo que nos pasa, lo que nos preocupa, lo que nos motiva, y de compartirlo con alguien que nos quiera escuchar, que quiera comunicarse con nosotros, de un alma a la otra, sin mediaciones comerciales que sólo ponen barreras a algo que debiera ser inocente y puro.Valoremos el arte, porque el arte es nuestro refugio, nuestra defensa frente a este mundo cada vez más materialista, cada vez más comunicado y sin embargo solitario, es nuestra arma para mantenernos unidos como nación y como pueblo frente al avance de naciones totalitarias que sólo buscan aprovecharse de nosotros.Tengo esperanza de que encontremos nuestra propia manera de expresarnos como comunidad, que al hallar qué es lo que queremos decir y lo que nos identifica, no temamos decirlo en voz alta, en unirnos al gran coro de voces que debiera ser nuestro país. No nos dejemos amedrentar sólo porque los resultados sean distintos a las modas que imperan en la capital y en el mundo, esto no los hace menos válidos, tomemos como ventaja esta pureza que aun conservamos, esta imaginación e ingenio que nos
caracteriza y forjemos una nación más rica…todos los días.
Nancy Knell
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